5 años después del cierre de mi Universidad

Una de las cosas que más me gusta de escribir es volver a leerme después de un largo tiempo; es como un viaje en el tiempo que me permite conversar conmigo misma. Comparo mi modo de pensar de ese entonces con el actual, y en varias ocasiones reaprendo buenas prácticas que por descuido he dejado de lado.

Hoy, 12 de Abril, es una fecha memorial para mí porque fue en este día, hace ya 5 años, que la universidad donde estudiaba, cerró. Ese día, escribí un articulo en respuesta a mi situación, y los 2 años siguientes también lo hice. Quería escribir algo en esa fecha cada año hasta graduarme, después de eso daría por terminada una fase más de mi vida y la dejaría ir. Pero al tercer año, hablar al respecto dolía, y escribirlo hubiera dolido más, por eso no lo hice.

(Por ahora, si quieren, pueden ver mis publicaciones anteriores aquí:

Sobre el cierre de las Universidades E en Ecuador

 Un año después del cierre de mi Universidad

¡Y aquí estoy otra vez, lista para contar las crónicas destacadas de estos últimos 3 años!

No intentaré ser breve, intentaré poner todo lo que importe, quizá incluso cosas que en ocasiones anteriores decidí omitir.

Comencé bien

Mi primer año en la nueva universidad (la UTA) fue desafiante, porque antes de eso yo llevaba ya 2 años sin estudiar, era más independiente y con una mentalidad para nada jerárquica. En ese entonces mi meta era destacar, dar mi mejor esfuerzo y siempre hacer conocer mi opinión. La estrategia funcionó, los profesores y muchos compañeros me tuvieron en alto concepto. Sentía que mi responsabilidad era ser la mejor, después de todo, era mi segunda vuelta en la universidad, y eso debía notarse, quizás también era (y sigue siendo) una cosa de orgullo personal.

Las clases no estaban mal, me gustaba compartir con mis compañeros y ayudar en lo que pudiera. Aparte de ir a la universidad, no tenía muchas otras actividades, así que mi tiempo estaba destinado a cumplir bien con todas mis tareas.

Colapso del Sistema

Desde que ingresé a la Universidad, a la par de las clases, tuve que seguir una serie de tediosos trámites para saber si podía o no convalidar más materias (Hasta ahora no las puedo convalidar),  y también para poder tomar más créditos por semestre. Mi mayor objetivo era salir lo más pronto posible de ahí, pero solo encontraba puertas cerradas, no veía que el tiempo de mis estudios pudiera disminuir.

La motivación bajó, sentí que mi sistema colapsaba, pero ya no podía renunciar, debía quedarme ahí hasta terminar lo que comencé. Así que comencé a hacer algo que me había prometido a mí misma que nunca haría: dar el mínimo. Me importaba pasar, y ya me había dado cuenta de que no era necesario dar tanto de mí para lograrlo.

Para ese entonces, yo ya me había creído lo que la gente (compañeros y profesores) decía de mí: que era buena; e hice algo que tampoco debí haber hecho: subestimé a los demás, creí que era fácil ser mejor que ellos.

Al seguir pasando el tiempo, y al verme atrapada, comencé a avergonzarme de mi historia. Ya no podía vivir de experiencias pasadas (viajes, ser traductora, mis habilidades), y lo que tenía en ese momento no me satisfacía, solo me avergonzaba. Ya no quise contar por qué tomaba clases de tantos semestres diferentes, ni cuáles eran mis aspiraciones después de graduarme, por primera vez en mi vida sentí vergüenza de decir mi edad, porque se suponía que ya debía estar graduada. No creí que nadie podría entender mi caso, entonces para qué hablar.

Le apuesto al conocimiento, chao diseño

Y mi decepción fue más allá todavía, pensé que ya no quería dedicar mi vida al diseño, que debía graduarme, pero que sería una actividad secundaria para mí. Creí que ya sabía lo suficiente como para ejercer, y no sentía que las materias que me impartían tenían valor para mi vida.

Mi actividad principal sería el conocimiento, quise ser una estudiosa, una persona académica, y durante mis tiempos libres leía, nunca practicaba diseño. Ya había comenzado a estudiar teología, y mi enfoque principal era leer y saber más. Sí, aprendí más de lo que sabía, pero era frustrante no tener más tiempo para eso porque debía ir a clases y hacer deberes. Me sentí porque que no podía cumplir bien con ninguna de las 2 cosas. Si estudiaba más, descuidaba el diseño; si diseñaba más, descuidaba la teología. Odié sobre todo los trabajos en grupo y los horarios de clase de la noche. Ya casi no tenía tiempo para descansar, mis descansos los tomaba sacrificando responsabilidades, y como sentía culpa de descansar, mentalmente seguía cargada, por más que durmiera mucho, mi energía solo se recuperaba parcialmente.

Con el tiempo comencé a sentirme mal por no dedicarle más esfuerzo al diseño, me di cuenta de que mis compañeros iban mejorando, y yo me iba quedando atrás. Mi orgullo no podía permitir eso. Se que el orgullo no debería ser lo que me mueva, pero admito que eso fue una gran parte de lo que me movió a querer nuevamente mejorar mi nivel de diseño. Tenía que buscar mi sello personal, algo en lo que me especializara para diferenciarme del resto… y lo encontré:

¡Quiero ser ilustradora!

Examinando mis habilidades y mis gustos, pude recordar que desde tiempos inmemorables yo quise ser artista. Ya sé, diseño no es lo mismo que arte. Y por mucho tiempo me martiricé por tener que elegir entre uno de los 2, y llegué a la conclusión de que quería a ambos, pero si alguna vez debía tener un favorito entre los 2, sería el arte quien ocuparía el primer lugar.

Decidí ser ilustradora, y comenzar un proceso de manera pública, entonces lancé mi proyecto de una ilustración por semana durante un año (que terminó el 21 de febrero/2017). Comencé a esforzarme por esa causa, a buscar tutoriales, videos de ilustradores que pudiera utilizar como referencia, consejos de productividad, y mucho más.

Tener una meta clara que seguir me dio sentido. Mientras sentía que en tantas cosas de mi vida no tenía el control, esto era algo que quería, y de mí dependía el ritmo al que progresara.

La Gran Crisis

Me quemé, las fuerzas me abandonaron, mi visión se nubló. Lo que siempre tuve claro es que no podía rendirme en mi meta de seguir ilustrando, dejé de hacer muchas cosas, y mi enfoque se mantuvo en progresar como ilustradora y en volver a encontrar el sentido de las cosas.

Todo vuelve a su nivel

Ha sido un largo camino, y para ser sincera, si yo hubiera sido más consciente de todo el tiempo que tendría que volver a estudiar en la Universidad, no lo habría hecho. Si hubiera sabido como iban a ser las cosas, seguramente hubiera buscado una carrera afín al arte en otro pais, quizás incluso ya estaria graduada habiendo comenzado desde cero.

Pero la historia no se cambia, solo hay que aceptarla y aprender de ella. Creo que ahora soy más realista.

No los subestimes

Es bueno conocer como compañeros a quienes serán mi competencia más adelante. No me puedo dormir, muchos de ellos son buenos (o tienen el potencial para ser buenos), y sé que por el avance de la tecnología y por la globalización, para las nuevas generaciones cada vez es más fácil comprender la cultura visual y adentrarse en ella como diseñadores. Ya no los subestimo. Confío en mis capacidades, pero sé que ellos también seguirán luchando por ser mejores.

Oportunidades abiertas otra vez

Por si se lo preguntan, no, todavía no me gradúo. No me gusta dar pronósticos, pero al parecer me falta un año más. Incluso mentalmente ya me voy sintiendo más libre.

Creo que he sido algo loca, he intentado varias cosas en la vida y no me he quedado lo suficiente como para decir si funcionan o no para mí. Quise, y aun quiero ser escritora, ser teóloga, ser políglota, ser ilustradora y ser diseñadora. Debo enfocarme en menos a la vez, no haré malabares por tiempos prolongados, pero es un alivio haber reducido mis intereses a solo 5.

 

Anuncios

2 comentarios sobre “5 años después del cierre de mi Universidad

Agrega el tuyo

  1. Me encanto, tu faceta de escritora, leí linea a línea y cada sentimiento me recuerda la lucha por conseguir mi anciado título. Siempre admire tus habilidades como artista, diseñadora, ilustradora y hoy como escritora. Felicitaciones y bendiciones por siempre Anita.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: